miércoles, 19 de agosto de 2020

El Comienzo - El Planeta Agua - La Pequeña Manuela

 

 Imagen cortesía de Nyako Nakar - www.nyakonakar.com

 

El Comienzo - La Pequeña Manuela

 

        Desde niña, siempre he observado las estrellas con melancolía.Y había una, la que más brillaba, que miraba constantemente, que me hacía guiños cada vez que elevaba mi ojos al cielo.

        Ahora soy todavía una niña, en una experiencia terrestre, que ha vivido ya más de seis décadas, y me estoy inventando la historia de mis orígenes, para dar una razón a la existencia, para entender al Ser, posiblemente para entenderme a mí misma.

        Esta historia nace de la alquimia de las piezas sueltas que han formado parte de mi vida, de mis memorias, mis sueños, mis fantasías y mis ilusiones… ¿Cuál es la parte real? ¿Acaso tiene esto importancia? ¿No es real todo lo que pienso, sueño, siento, fantaseo?

        Puedo afirmar que la Vida, vivir, es bastante más de lo que me habían contado, de lo que recordaba después de viajar a través del gran vacío.

        Agua, siento el agua, experimento los fluidos de mi cuerpo físico fluyendo como un río que finalmente desemboca en el mar, en los orígenes del Gran Océano. Formo parte del Todo, vibro con la Madre Tierra y con el Padre Cielo.

        Las imágenes se suceden sin parar en mi pantalla mental con total claridad y emoción, coloridas, brillantes, vivas.

        Estoy en una esfera de pura luz que me contiene, mi cuerpo es pequeño y regordete, me siento un bebé, aunque todavía soy puro plasma, formándome.

        Viajo a través del gran vacío… he olvidado lo que dejé atrás, forma parte del propósito para visitar dimensiones más densas de las que provengo… he olvidado… pero a través de mis vidas de existencia en la Tierra las imágenes que han ido apareciendo en lo que yo creía mis fantasías, han empezado a organizarse y a formar la película de mi verdadero Ser.

        Sueño con una ciudad de cúpulas dentro del agua, de luces puras y reflejos dorados que provienen de los dos soles del planeta doble. Donde los colores brillantes púrpuras y áureos de la atmósfera se reflejan en las cristalinas aguas.

        Yo soy Elilah, hija del Mar y del Sol.

        Mi cuerpo, nuestro cuerpo es de energía sutil… y al igual que los delfines y las ballenas, aunque nuestro hábitat es en cúpulas dentro del agua, nuestra constitución nos permite sumergirnos en el líquido elemento durante un prolongado periodo de tiempo… subimos a la superficie hacemos una gran inhalación consciente, conectándonos con el corazón del planeta, para luego seguir deslizándonos por el agua en una danza armoniosa.

        Para subir a la parte terrestre de nuestro planeta, necesitamos un proceso para densificar nuestras células. Vamos a la Cúpula de la Transformación, allí hay un espacio esférico con grandes haces de luz de los siete colores del arco iris, aunque en una longitud de onda y una tonalidad, desconocida en la supericie. Esta luz no es como la luz que se entiende en la Tierra. No es energía eléctrica artificial, es energía cósmica que, a través de un complejo sistema, se va separando en diferentes longitudes de onda creando la variedad de colores que nos ayudan a ir densificando paulatinamente nuestro cuerpo físico para subir a la parte terrestre del planeta.

        El espacio circular va girando y proyectándonos la luz de lo más sutil a lo más denso, de un color a otro, hasta que nos introducimos en el gran cono central, de pura luz, pura brillantez, que por su falta de gravedad, nos va elevando hasta la superficie.

        Cuando queremos retornar a las cúpulas de nuestro Hogar, el sistema es el mismo, pero a la inversa. Bajamos por el vórtice de luz, y los haces de colores van girando bañándonos de los diferentes colores, desde el más denso (un tono de rojo), al más sutil (un tono de morado), hasta que nuestro cuerpo ha vuelto a su condición primaria para vivir en las cúpulas y respirar en el agua.

        Continuará...

Yo soy Elilah, hija del Agua y del Sol.

 

Por Aguamar Nómada - La Abuela Tejedora de Sueños

lunes, 17 de agosto de 2020

Y me hice Viento...

El Espíritu del Aire - Cala Mezquida - Menorca 2005

 El Espíritu del Aire - Cala Mezquida, Menorca 2005
Simetría, por Aguamar Nómada

 

Y me hice Viento,
meciéndome en cada árbol,
en cada brizna de hierba
en una danza infinita...

Y quise ser Agua,
y experimentar el reflejo del sol
en el líquido elemento,
desplegándome en un infinito arco iris...

Y me fundí con el Fuego,
elevándome,
haciéndome una con el Sol,
vibrando incandescente, expandiéndome...

Y comulgué con la Tierra,
haciéndome montaña, roca y piedra,
experimentando lo denso,
lo inamovible...

Y descubrí que era éter,
unificando los elementos,
para finalmente vivir la unión del Todo,
siendo una en la Esencia, en la Nada...

 

 

Aguamar Nómada
La Abuela Tejedora de Sueños
febrero 2016 - Las Palmas

 

Minnestema - El Templo del Sol

Diseño: Aguamar Nómada 
 
El Templo del Sol….17/12/2007

         Soy Minnestema, de la tribu Hunkpapa, mi padre Tatanka Iyotake, humillado y envilecido por el rostro pálido, yo fui su amor, su debilidad y su vergüenza y pasé de esta vida a la siguiente, con una tristeza infinita, renegando, insultando y renunciando del Gran Espíritu por ver la destrucción de mi pueblo. 

        Mi mayor dolor, ver a mi padre, hombre medicina, venerado y respetado, con la mirada empañada por el alcohol, el agua de fuego, víctima de aquella gente extraña, que no respetaban ni escuchaban a la Madre Tierra. En aquel entonces había olvidado que todo tiene un orden divino, pero mi espíritu siempre supo que el hombre vuelve a la Tierra.  

        Después, dejé a mi pueblo siguiendo un hombre despreciable, que más tarde me abondonó en medio de la más solitaria espesura. Esa fue la mayor vergüenza para mi padre.

 - Te dije que volveríamos a encontrarnos… te dije que volveríamos a encontrarnos…. Esas fueron las palabras cuando en Tenancingo (México), en el año 2005, Tatanka Iyotaque se me apareció en una profunda meditación caminando por la espiral que habíamos construido. En aquel momento, perdí el sentido de la realidad (por lo menos de la "realidad" que estaba experimentando en ese momento), para vivir la visión de, tal y cómo él me había predicho, reencontrarnos de nuevo.

         No hay nada peor para los pieles rojas (cómo nos llaman los rostros pálidos), que alguien del clan abandone la tribu… no hay nada peor… ahí, perdida en el bosque, recordé, reviví y por fin pude tener el perdón de mi pueblo… finalmente se me apareció de nuevo Tatanka Iyotake y me dijo alargando la mano… toma la pluma de cuervo, toca la estrella y el perdón de tu pueblo te será dado… así lo hice y seguidamente vi a mi adorado padre yéndose en paz hacía el Gran Sol Central con una manada de lobos blancos.

 Soy Minestema, hija adorada de Tatanka IYotake.

 

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Integrando la Espiritualidad en el día a día.

La Flor de la Vida y el Teide, fotografia y diseño por Aguamar 2014 Estos monográficos están inspirados en las Enseñanzas de Drunvalo Melch...